miércoles, 14 de enero de 2015

Ocho minutos



17:29

Voy a escribir un poema
-corto-

Sobre cómo he dejado la compra
en el súper

Sobre cómo he dejado el dolor
en el súper

(La compra o el dolor: una cesta
con ruedas de alimento -saliva o digestión-
dentro de mí)

Voy a escribirlo
para hacer la compra doblemente

Y despreciar así a la cajera
-mujer-
por no guardarme el champú Elvive
o las lonchas de queso -de cabra-
o las lonchas de mortadela (finísimas)
o el medio kilo de tomates de pera (0.99 el kilo)

17:37

jueves, 1 de enero de 2015

Así es una niña que fui yo



Arrancarme este dolor 

Este sufrimiento o esta carne

Es ahora: crezco

Es ahora: el líquido cae como caen mis brazos

Aquí no hay

Aquí ahora no hay

Les hablo desde la enfermedad que soy

Desde el vientre abultado

Les hablo desde esta espera y digo: he sido.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Ángulo rojo


Si el cuerpo es siempre profundo pero es aún más profundo en la superficie.

Si los condicionales son de dos tipos reales e hipotéticos.

Si estás empujando, empujando y luego comienza a arrastrarte.

Si la policía en esa ciudad quemase las manos de la gente con un soplete.

Si (cuerpos) muy oscuros o rojizos nadan allí.

Si después ella se sentara como haría una persona mayor, sin los pantalones puestos, confundida.

Si te adentras, si excavas, si te arriesgas a reconstruir.

Si el punto que durante años ha sido alimentado se aviva un poco.

Si la figura sentada empezara con una idea de interrogación.

Si hubiese una calidad de luz eléctrica muy fuerte.

Si tuvieses la idea de la interrogación.

Si la interrogación es un deseo de conseguir información que no se da ni se ofrece libremente.

Si enterrara sin dejar casi huella en lo oscuro de su energía sedente, dentro de tu cuerpo hay otro cuerpo a la deriva.

[Texto del libro Decreación de Anne Carson, Vaso Roto,2014.]

jueves, 20 de noviembre de 2014

Yo no sé decir la muerte de los otros



 

Antonio Vega: Tu voz entre otras mil

aquí el audiovisual.


Yo no sé decir la muerte de los otros. Sé llorar 
sin sílabas, noctambular en la desnoche, 
exiliarme de mi sombra, de tu voz, de la sangre 
de tus dedos. Puedo eyacular tristezas y delirios, 
respirar tu nuca, fracturar y masticar mis huesos. 
Sé beberme los horrores del ensueño, los 
orines de la tarde, los fluidos más espesos de 
este cuerpo dolorido y mutilado. He aprendido 
el ritmo del insomnio, su vaivén, su luz tormento. 
He tenido orgasmos cieguísima de ti, 
tristísima de mí, solísima. Mas yo no sé decir 
la muerte de los otros, no con lo infecundo 
de mi vientre, no desde el aborto de mi tumba.

Plegarias para insomnes, Daniela Camacho


martes, 18 de noviembre de 2014

Como un marinero,ahogado. (Tres fragmentos de Virginia Woolf)





Ginger and Rosa



No estar nunca del todo contenta,del todo segura, porque, en cualquier momento, la bestia se revolvería, aquel odio que, especialmente desde su enfermedad, conseguía que se sintiera arañada, herida en la columna vertebral, conseguía que le doliera el cuerpo y lograba que toda satisfacción provocada por la belleza, la amistad, por sentirse bien,por ser amada y tener un hogar agradable se tambaleara, se estremeciera y se doblegara como si de hecho hubiera un monstruo arrancándole las raíces.

Basta la rigidez del esqueleto de la costumbre para sostener la estructura humana. Donde no hay nada, el sentimiento se ahueca, completamente vacío por dentro.

Lo llamaba naturaleza muerta. Luego venían las visiones. Se había ahogado, decía, y estaba tumbado en una colina con la gaviotas chirriando por encima de él.


(La señora Dalloway, Virginia Woolf)

viernes, 14 de noviembre de 2014

Examen a la puerta del útero


Buscaba un hogar.
Tanteó rostros distraídos, por ejemplo, el rostro
de una mujer que se sacaba un niño de entre las piernas.

(…) Pero las moscas 
las moscas se elevan en nube.

Ted Hughes


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Alba Sedmikrasky o Adiós Reina Mia o Hiroshima Mon Amour




Célula microscópica en el lienzo (...) 
eres sangre que brota de la montaña.

Infortunio empolvado de minerales vírgenes
jardín de las delicias con flores negras
que trepan por las raíces de este árbol cadáver.  

Alba Sedmikrasky


(adiós reina mía)